Cuando recibimos un diagnóstico de cáncer, nuestra vida cambia en muchos sentidos.
Pero es fundamental recordar que, aunque la enfermedad sea parte de la experiencia, no define quiénes somos.
Ser paciente no implica perder la identidad, ni dejar de ser esa persona con gustos, sueños, valores y rasgos únicos.
Mantenerse conectado con lo que te hace vos es un acto de resistencia y autocuidado.
Puede ser:
- Seguir disfrutando de tus hobbies, aunque de otra manera
- Mantener tus relaciones y tu rol social
- Expresar tus emociones auténticas, sin sentir que “tenés que ser fuerte” todo el tiempo
- Cuidar de tu cuerpo, pero también de tu mente y tu espíritu
- Celebrar pequeños logros y momentos de alegría