De mis pacientes aprendí que:
💬 No hay un “camino correcto” para transitar el cáncer.
💬 A veces, el silencio dice más que cualquier palabra.
💬 La esperanza puede cambiar de forma, pero nunca desaparece.
💬 No todos quieren hablar todo el tiempo, y eso está bien.
💬 El acompañamiento es un acto de amor, paciencia y respeto.
💬 La vulnerabilidad no es debilidad; es parte de la fortaleza humana.
💬 Cada historia es única, y cada persona merece ser vista en su totalidad.
Esta mirada me recuerda que, más allá de los tratamientos, el verdadero cuidado es humano y personal.
Escuchar no es solo oír palabras.
Es abrir un espacio donde cada emoción, miedo y esperanza pueda ser expresada sin miedo.