En oncología, muchas veces se habla de tratamientos, curas y avances. Pero también es necesario hablar de las decisiones difíciles que enfrentan quienes reciben un diagnóstico.

Elegir no iniciar o continuar un tratamiento oncológico es una opción que algunas personas toman.

No es una decisión fácil ni simple, y nunca es resultado de falta de información o voluntad.
Es una elección profunda, que puede estar atravesada por valores, calidad de vida, miedo, cansancio o convicciones personales.

Desde el respeto y la ética médica, acompañamos a cada persona en su camino, incluso cuando decide no seguir con los tratamientos propuestos.

Esta decisión no implica rendirse.
Implica asumir la propia autonomía, priorizar el bienestar según lo que cada uno siente y cree, y buscar calidad de vida en otras formas.

El acompañamiento debe estar presente siempre, para sostener, escuchar y respetar, sin juicios ni presiones.

Si estás atravesando esta decisión o acompañás a alguien que la toma, recordá que el respeto y la comprensión son la base para seguir adelante.