Este 4 de febrero queremos detenernos a escuchar. Porque el cáncer no es una sola cosa ni se vive de una sola manera: es tantas experiencias como personas lo transitan —pacientes, familias y equipos de salud—. Nombrar y reconocer esa diversidad es una forma de acompañar, de comprender mejor y de humanizar los cuidados, promoviendo la información, la concientización y la detección temprana.