María volvió a descargar una app de citas después de terminar el tratamiento.

Habían pasado meses desde la última quimioterapia.

Miró varias veces la pantalla antes de subir una foto.

No sabía qué mostrar.
No sabía si contar lo que había vivido.
No sabía en qué momento decirlo.

 

Muchas personas sienten que su cuerpo cambió

Las cicatrices, la caída del pelo, los cambios hormonales, el cansancio o las modificaciones físicas pueden impactar en la autoestima y en la forma de percibirse frente a otros.

A veces el miedo no es solo “gustar”. También es sentirse nuevamente deseable.

El cáncer también puede afectar la forma de vincularse

Después de atravesar un proceso médico intenso, algunas personas sienten necesidad de cercanía.

Otras, en cambio, sienten miedo, desconexión emocional o dificultad para mostrarse vulnerables otra vez.

No existe una única manera de vivirlo.

Muchas dudas aparecen en silencio

“¿Cuándo cuento lo que me pasó?”
“¿Tengo obligación de decirlo?”
“¿Y si la otra persona se aleja?”
“¿Mi cuerpo va a responder igual?”

Son preguntas mucho más frecuentes de lo que parece.

La sexualidad y el deseo también pueden cambiar

Algunos tratamientos pueden producir dolor, cambios hormonales, menopausia precoz, alteraciones en la lubricación, dificultades sexuales o disminución del deseo.

Hablar de esto en consulta también es importante.

Volver a vincularse no significa “volver a ser quien eras antes”

Muchas personas sienten que después del cáncer miran los vínculos, el tiempo y el cuerpo desde otro lugar.

Y eso también puede transformar la manera de amar, elegir o dejarse acompañar.

El después del cáncer también incluye reconstruir la vida afectiva.

Y aunque muchas veces este tema quede fuera de las conversaciones médicas, sigue siendo parte de la salud y de la calidad de vida.

Tenemos una propuesta para vos