Una de las dudas más frecuentes en oncología tiene que ver con los efectos secundarios: por qué algunas personas casi no los sienten y otras los viven con mayor intensidad, aun recibiendo tratamientos similares.

La respuesta es que el cuerpo no es un sistema estándar. 

Cada organismo procesa los medicamentos de forma distinta. Influyen factores como la edad, el peso, el estado general de salud, otras enfermedades, la función del hígado y los riñones, y hasta la forma en que el cuerpo metaboliza las drogas.

Además, el mismo tratamiento puede tener efectos distintos según el momento del proceso.

No es igual cómo responde el cuerpo al inicio que después de varias aplicaciones, cuando el cansancio y los efectos acumulativos empiezan a sentirse más.

Tener más efectos secundarios no significa que el tratamiento sea más fuerte ni que esté funcionando mejor.
Tampoco tener pocos efectos indica que no esté haciendo efecto.

Por eso, comparar experiencias suele generar más angustia que claridad.
El foco está puesto en cómo responde cada persona y en ajustar el tratamiento para que sea lo más efectivo y tolerable posible.

Una de las dudas más frecuentes en oncología tiene que ver con los efectos secundarios: por qué algunas personas casi no los sienten y otras los viven con mayor intensidad, aun recibiendo tratamientos similares.

La respuesta es que el cuerpo no es un sistema estándar. Cada organismo procesa los medicamentos de forma distinta. Influyen factores como la edad, el peso, el estado general de salud, otras enfermedades, la función del hígado y los riñones, y hasta la forma en que el cuerpo metaboliza las drogas.

Además, el mismo tratamiento puede tener efectos distintos según el momento del proceso.
No es igual cómo responde el cuerpo al inicio que después de varias aplicaciones, cuando el cansancio y los efectos acumulativos empiezan a sentirse más.

Tener más efectos secundarios no significa que el tratamiento sea más fuerte ni que esté funcionando mejor.
Tampoco tener pocos efectos indica que no esté haciendo efecto.

Por eso, comparar experiencias suele generar más angustia que claridad.
El foco está puesto en cómo responde cada persona y en ajustar el tratamiento para que sea lo más efectivo y tolerable posible.