Responder al tratamiento no siempre significa que la enfermedad desaparezca por completo. En oncología, responder quiere decir que el tratamiento está logrando el efecto esperado sobre el cáncer.
Esa respuesta puede verse de distintas maneras: el tumor puede reducir su tamaño, dejar de crecer, o mantenerse estable en el tiempo. En algunos casos, incluso, puede no verse en los estudios, aunque eso no siempre implique que el proceso haya terminado.
La respuesta se evalúa con estudios, controles y seguimiento clínico, no solo con cómo la persona se siente. A veces el cuerpo se siente mejor antes de que los cambios aparezcan en las imágenes, y otras veces ocurre al revés.
También es importante saber que no responder no significa fracasar. Puede indicar que ese tratamiento no es el más adecuado para ese momento y que es necesario ajustar la estrategia.
Por eso, hablar de respuesta al tratamiento es hablar de un proceso que se observa, se interpreta y se decide en equipo, teniendo en cuenta la enfermedad y a la persona que la está atravesando.
