Durante un tratamiento oncológico, muchos pacientes experimentan lo que se conoce como “niebla mental”. Esto puede manifestarse como: olvidar cosas con facilidad, costar enfocarse en tareas simples o sentir que la mente está más lenta de lo habitual.

Estas alteraciones pueden estar relacionadas con la enfermedad misma, los efectos secundarios de la quimioterapia, la radioterapia, ciertos medicamentos, la fatiga, el estrés o la ansiedad que genera el proceso.

No se trata de falta de voluntad: es un efecto real y frecuente del tratamiento oncológico.

Algunas estrategias que pueden ayudar:

Planificar tareas importantes en los momentos del día en que se siente más energía mental.
Tomar descansos frecuentes para reducir la sobrecarga cognitiva.
Anotar pendientes o usar herramientas de organización como agendas o apps.
Informar al equipo de salud sobre estas dificultades; pueden orientar ajustes o recursos de apoyo.