La felicidad no siempre es una emoción constante, y mucho menos durante un tratamiento oncológico.
Pero sí existen pequeños momentos que alimentan el bienestar: una charla con un amigo, un paseo al aire libre, una comida que nos guste, un logro personal.
En oncología, la felicidad puede ser también:
• Reconocer avances en el tratamiento, aunque sean pequeños.
• Conectarse con personas que brindan apoyo emocional.
• Practicar autocuidado.
• Celebrar cada día que se puede vivir con atención plena, sin minimizar la enfermedad.
Pequeñas dosis de felicidad construyen resiliencia: cuidar la salud emocional es parte del tratamiento. Permitirnos sentir momentos de alegría ayuda a fortalecer nuestra mente, nuestra motivación y nuestra capacidad de adaptación.
En el Día de la Felicidad, te invito a encontrar y valorar esos momentos de bienestar, y a recordar que tu experiencia es válida, completa y llena de matices.
