Bruno de Maria

EL AVISO

Yo como fotógrafo paisajístico (de tarjetas postales), fotografiaba una playa de la costa del litoral baiano, nordeste brasileño. Las vistas terrestres ya estaban fotografiadas y concluidas, restaban unas tantas fotos aéreas, para tanto iría usar un simple ultraligero de instrucción. Todo listo para el despegue. Se dio el partido. Al levantar vuelo,  en segundos, a unos seis metros de altitud, un estallido: partió el enorme tornillo de sustentación del ala. La aeronave de inmediato embicó al suelo. El piloto no sufrió nada. Yo batí con la cara en el manche, el que sería del alumno, rompiendo los dientes inferiores frontales. Siendo socorrido inmediatamente.                   

Todos los procedimientos médicos de emergencia concluidos y alta recibida. El médico que me atendió me llamó para una conversación privada: “Necesitaba urgentemente buscar a un médico para exámenes oncológicos, pues él había detectado en mi encía y en el suelo bucal, pequeños nódulos arroxeados. “Los cuales, según el doctor, indicaban indicios cancerígenos.              

En el momento sentí un extrañamiento, sin embargo como nada sentía de anormal dejé lo dicho por lo no dicho. Los quehaceres de mi atribulada vida profesional me ayudaron a olvidar aquello que probablemente el subconsciente no creía en el improbable y precoz diagnóstico de un médico de una pequeña ciudad praieira. Corría el año 1998.

LOS SÍNTOMAS

Era el año 2000, mes de junio. Por la mañana al cepillarse los dientes, percibí algo extraño: los tres dientes molares inferiores a la izquierda estaban ablandados. En el café, mostré a mi madre. Ella examinó y también concordó que había algo malo. Me aconsejó pasar por un dentista. Marqué una primera consulta para la tarde. El dice: no, no es un problema dental. Informó que yo buscara un médico general. Así lo hice. Marqué una consulta por el SUS, (Sistema Único de Salud, brasileño) para diez días, a la vacante disponible para el momento. No tenía plan de salud privado. En estos diez días de espera dos dientes en la parte posterior de la boca también se ablandaron. Llegado el día de la consulta y hecho la atención, el médico me indicó que buscaba un odontólogo periodonto — especialista en mucosa bucal, dicha gingivitis. — Este último médico constató la necesidad urgente de una biopsia y me encaminó al Hospital especializado en Cabeza y Cuello.

INSTANTES ANTES DEL DIAGNÓSTICO

Antes de recibir el resultado de la biopsia, observaba la lluvia fina que caía sobre el lago y el suave vapor de agua que se evaporaba hasta mi ventana. Me gustaba pensar en las aguas que vienen del cielo como un líquido caliente, así como mi pensamiento en el estado d’aquele ahora. Yo miraba absorto, por el cristal borroso, allá en el extremo del patio, a la izquierda, mi frondosa jabuticabeira. Era allí que me gustaba pensar el mundo y los sueños, pero ahora llovía. No podía estar allí. Y los pensamientos no eran de sueños, sino de la cruel realidad que me aguardaba. Había una vasta y extraña tarde de incertidumbres en aquel huerto. Y me pregunté por qué los árboles mueren de pie. Y pensé en mi Amada.

Mi preocupación, era cómo ella reaccionaría. ¿Cuál sería la reacción de ella? Por instantes imaginaba ella a llorar disimuladamente en mis brazos, breves y futuros pesares; y pensaba: ¿por qué el tiempo no para, para que el agente no pase rápidamente? La lluvia aparecía y desaparecía, como un velo oscuro que se abría y cerraba.

*****

La última vez que estuve con mi querida amada casi no había luz en la sala. Las persianas estaban cerradas. Sólo los fachos de luz reverberaban. Me senté a su lado y, abrazados, nos quedamos allí en la penumbra. Entonces yo le dije: “Querida algo extraño está aconteciendo conmigo.” Y hablé de los síntomas que me incomodaban. Ella me pidió calma y dijo: “Espera, yo voy cerrar la ventana, no quiero que los vecinos nos oigan.” Y nada más dijo. Entonces nos quedamos en aquella tenue luz de una claridad diluida, mientras mis pensamientos bailaban locas acrobacias entre los rayos que traspasaban los frentes de la ventana.

Sintonicé el sonido…

Del disco sonó una hermosa canción. El espacio se extendió en una súbita nube de acordes. Y la melodía invadió nuestro ser. Y nos miramos con ternura, y nos abrazamos y satisfacemos deseos contenidos y placeres instintos entre espasmos; cuando vinieron los aires de amor. Allí, en la noche, parpadeaban alrededor de grandes letreros, incesantes luces de neón. Después de una somnolencia despertamos en sobresalto. Entonces ella abrió una caja de cartón cubierta con papel crepé, donde salieron poemas y fotografías que yo hice para ella… La habitación se iluminó, la mañana llegó…*****

…Incliné un poco más, hasta poder sentir en la frente las corrientes frías de aire que penetraban por las grietas de la ventana. Y sentí la respiración formando una niebla. Así como mi pensamiento en ella. Abrió las palmas de la mano observando con melancolía el pensar que siempre había tenido; creer que se puede ver el alma en la propia respiración, entonces soplo con fuerza ofreciendo el alma a Dios. Hasta que sólo quedaba un pequeño suspiro, un arfar, y después nada más.

La noche empezó a llegar. La calle ennegrecía. La luz lustrosa del poste invadía la calle, lúgubre como obelisco a iluminar pensamientos. Yo pensaba en hacer una poesía para ella, pero…*****

La primera vez que nos vimos fue mi amada quien me encontró. Estábamos en la oscuridad. Acabábamos de atravesar un largo corredor proveniente de las grietas de la tierra. Ella venía del Este, Yo del Oeste. Nos encontramos en el centro del vacío, en un silencioso mes de primavera. Entonces ella me tocó la cara y yo en la cara de ella. En ese instante Ella me dijo: “Estoy aquí Querido.” Entonces dije: “Yo también estoy mi Amor.” Encontraras estas pocas palabras nos entregamos a un abrazo. Y callados quedamos en el desierto de nuestras almas. Después de esta entrega nos prometemos ser los siervos de nosotros mismos…*****

…Es difícil vivir ese drama que es no saber cómo empezar a escribir algo que pueda traernos resultar en una buena alegría para nuestra alma. A veces o casi siempre es un tormento hacer los sentimientos combinar con los pensamientos, las emociones chocan dentro de sí y de los consigo como bloques de hielo navegando en aguas turbias. Farpas imantadas flotando en un lago extraño. Como difícil es vivir ese drama que es no saber lo que será de nuestras vidas a partir de cierto instante para el avance.

Y así las memorias más vívidas caen en la corriente de las reminiscencias. Porque la vida es una eterna pesadilla cuando las queremos combinar con los dramas y los sueños. Mejor es recoger los pensamientos…

*****

Con el diagnóstico en las manos, nos encontramos de tarde, al caer del sol. Antes de empezar a conversar tomamos helado de limón blanco cubierto con caldo de pitanga. Adentramos un bosque lleno de vivos aires. Hojas volaban ya pensando en que infinito se posaba. Caminamos por las alamedas con los pasos contados, pisados, livianos. Y paseamos por el viento, las manos dadas — prestadas —, y olvidé de los ideales, de los sueños. Abrió el sobre. Ella leyó para mí oír. Cuando un enorme silencio resonó en nuestros tímpanos. 

*****

LOS PESADELOS

Pasé a tener asombros por la noche. Ante el temor de la vida futura que estaba por venir.  Yo mismo no me dejaba abrir los ojos en la oscuridad o en la noche de la noche. Pero en aquel ahora lo que me asombraba era la noche pura y las voces que ella desperta dentro de mí, porque eran unas voces que no me dejaban dormir, apenas me hacía estar atento, obligándome que las escuchara y se quedara a meditar en las cosas tantas . Estas voces hablan todas unas tras otra, sin respiración. Veces había que hablaba al mismo tiempo e insistentemente, mientras hacía pedidos como aquéllas, de cuando era niño.  De la estrella que cae: “¡Que yo duerme, que duerma!” Por todos los poderes de los dioses existentes y no existentes, que yo duerma! “, Pero no, las palabras de estas voces no dejaban criatura alguna reposar. Y si por un polvo de instante consiguiera desviar el oído de ellas daría de cara con la noche oscura y silenciosa, la misma noche que hizo dormir todas las cosas; ¡me asombro más demasiado! Un gran silencio … ¿Y por qué? ¡No sé! Era un silencio hueco que ponía miedo en mi vacío. Puedo admitir terriblemente no saber lo que es peor, las ruidosas voces en la noche o la noche pura me acechan, la noche con su silencio y sus horas, el desdorme, la vigilia, los espectros … Y la noche asombrosa me hacía siempre despertar , asustado! Aterrado!

*****              

Una vez más nos encontramos. Eesta vez nada dijimos ni nada hicimos. Era la mañana de un sábado rosicler en un bosque de hojas secas, verde-musgo. Hojas del pasado. Nuestras sombras caminaban cabizbajo entre los jequitibás.  El paso lento, sombrío, taciturno. No he hablado nada, sólo murmuré:

“El médico marcó la cirugía. Mi caso requiere urgencia. ” Yo miré las hojas muertas al suelo y solé una lágrima sin que mi querida amada viera…

Cuando solo, me rasgué la camisa y sequé mi llanto.

En ese instante ella tomó de mi cabeza y como una reliquia la depositó en su hombro y, susurrando a mi oído, en tono metafísico predijo que el mundo ya tenía fecha cierta para su fin.  Para que yo no tuviera miedo ni entristece. Y me dijo entre sollozos:Quiero, pues,Que tomes mi cabezaEn tus manosY hagas conmigoLo que sea de tu deseo.

Cuando en el cielo de nuestras bocas desmoronaron castillos de arena…

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  Hecho la cirugía, cuarenta días de convalecencia en el hospital. A partir de ahora las agrias y secuelas. Tenía yo 47 años.

La cirugía altamente agresiva: eliminación de toda la arcada dental inferior y extracción de parte de la encía, también, inferior; lengua presa al piso de la boca; vaciamiento cervical bilateral; resecamiento de las glándulas salivales; extracción de los dientes superiores en virtud de las 107 secciones de radioterapia que iba a tomar. Después de las secciones: pérdida de alrededor del 90% del sentido paladar. Dos años para una recuperación mediana. Prótesis dentales: inferior y superior, difícil adaptación, pero en fin, formaba parte de las secuelas.

Mi trabajo ya no existía más, pues como profesional autónomo, no había ninguna garantía de empleo. Tampoco tenía más la habilidad de ejercer las funciones del antes operatorio, visto la falta de movilidad en el cuello, principalmente para las fotos aéreas.

¿Y ahora qué hacer? ¿En qué trabajo? Por necesidades financieras familiares, fui forzado — por no decir, obligado — al trabajo desde la infancia, no concluyendo, por lo tanto, los estudios fundamentales. A pesar de ser un autodidacta, visto mucho haber estudiado y borrado historietas mientras viajaba a trabajo, con el fin de prestar exámenes para los tele-cursos vigentes en la época. Aunque nunca tuvo la oportunidad de realizar, ya que las circunstancias de no coincidir con las fechas de descanso con las fechas de los exámenes.

Solución: volver a estudiar. Ingreso en el Telecurso. — Telecurso es un sistema educativo brasileño a distancia. El programa consiste en teleaulas de la enseñanza fundamental (1º grado, o gimnasia) y de la enseñanza media (2º grado, o colegio), con eliminación de materias por trimestres. — En nueve meses termino los 1º y 2º grados. Con el certificado de la enseñanza media en manos, pasé a realizar varios concursos públicos, en todos los niveles: municipal, estadual y federal …

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Como las cosas humanas no son eternas, tanto para el bien, como para el mal, y van siempre en declinación desde el principio hasta su fin… Mi amada ya no estaba más en mí. Ella es Artista Plástica y fue invitada por amigos afines a su arte a unirse a ellos en Londres. Y así hecho, fue cuidar de su vida como era de su derecho. El grandioso del amor, es que él dura y dura — es así que se ama. — Mi amor es tan supremo que a pesar de mi ex amada estar casada y amando a un probable Príncipe Inglés, todavía la amo. Tenemos que percibir que no siempre se puede continuar con las cosas, hay que dejarlas ir. Como leí en una frase pichada en un muro de Buenos Aires, cuando allí había estado un día, que decía: “Si amas a alguien, déjelo en libertad. Si regresa, fue porque lo necesitaba. Si no regresó, porque no lo necesitaba. “Mi madre fallecida. Me quedaron las hermanas y la soledad del yo solo. Además del paladar, la vida también se estaba volviendo insípida.

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…En el tercer intento pasé en el concurso para Agente de Encuesta del IBGE — Instituto Brasileño de Geografía y Estadística —, En el ínterin, (Mientras eso sucedía) presté el Examen Nacional de la Enseñanza Media (Enem), y gané bolsa por el sistema , del “Programa Universidad para Todos”, del gobierno, (ProUni). En 2010 obtuve la graduación en Geografía.

Concomitante a esa maratón de estudios y la búsqueda de una vacante en concurso público que me diera una seguridad para mi subsistencia, y hasta una estabilidad financiera, copilaba entre mis estudios de viaje y anotaciones de las cosas escuchadas, asistidas y vividas, un calhamaço de escribas. Allí estaban embutidos, material para dos libros; una novela y un libro de cuentos.

Tres años antes, sin embargo, había ingresado en otro concurso para la alcaldía de mi ciudad, como Agente de Biblioteca, donde ejercité la función por cuatro años. Afortunadamente con el trabajo en sí, pero insatisfecho con el salario, pues éste era incompatible con las responsabilidades, me arriesgué en el Sistema Bancario, cuando ingresé a la Caixa Econômica Federal, en otro concurso. Sin afinidad con el servicio bancario, después de trece meses volví a hacer otros concursos, cuando en una, entre tantos intentos, pasé a Agente Educativo para la Fundación Casa. (Centro de Atención Socioeducativa al Adolescente Infractor) Cuando me sentía realizado, respetado y admirado, dando por terminada mi “Vía Crucis” por los concursos públicos…

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Las pesadillas vinieron esta vez anticipadas. Las noches mal dormidas. Las sustancias de mi vida se estaban desvaneciendo. El gusto amargo que se aloja en el pensamiento. La angustia haciendo de la desesperación un cuchillo silencioso cortando las rebanadas del miedo.

La prótesis dental ya no se apoyaba sobre la mandíbula. La masticación era difícil y dolorosa. Hasta que una de las pesadillas se hizo realidad; mientras intentaba dormirse, un chasquido! Y un dolor agudo me llevó a un lugar donde jamás tuve noción de su existencia. Se rompió mi mandíbula. Era domingo de carnaval, de 2014.

Los médicos de la emergencia implantaron, a través de un corte debajo de la barbilla, un asta de acero quirúrgico conectando la mandíbula partida. Pasado un mes, y el corte quirúrgico no cicatrizaba. La alimentación era difícil. Recurrí al hospital y al médico que me asistía desde la primera intervención. Diagnóstico: Jamás podría sufrir un corte de esa forma a la que la emergencia había proporcionado, en razón de que la radioterapia imposibilitaba la cicatrización. Y en fin, la enfermedad volvió y esta vez mucho más agresiva: “Compromiso del tejido celular subcutáneo y tejido óseo mandibular.”               Si la primera cirugía tuvo una duración de 7 horas, la segunda operación tardó 13 horas, con interrupción para nueva dosis de anestesia. El cálculo del anestesista no fue suficiente. Esto da una idea de la complejidad de la cirugía.               Yo siempre fui y soy una persona desprovista de fe religiosa, supersticiones y misticismos en todas sus acepciones. Sin embargo, algo que me llevó a cabo durante mi estado anestésico. ¿Ha sido un viaje al desconocido del subconsciente?

Yo siempre fui un apasionado, y entusiasmado; todo eso y mucho más por el lenguaje musical. Sin embargo nunca tuve el don para cualquiera de sus matices; sin voz, ni talento para tocar ningún instrumento. Pero fue en mi estado anestésico que vivía una especie de abducción hacia algún plano “místico”, ¿sería eso? No lo sé. Era todo muy alegórico, mágico tal vez. Realmente no sabré definir, pero obtuve durante ese estado, una simbiosis de sentidos. Allí presencié con claridad todas las notas musicales, su lenguaje, sus acordes. En una completitud de todos los sentidos. Los instrumentos, uno por uno, se presentaban para mí y me enseñaban todo el potencial que un ignorante como yo podría alcanzar el virtuosismo

Este enlace con el arte de la música quedó en mi memoria por cerca de tres días. Si no estuviera todo entubado y prácticamente inmovilizado, y tuviera acceso a algún instrumento, tengo la certeza absoluta que allí mismo entre los lechos, y los enfermos sería capaz de ministrar un hermoso concierto.

Las secuelas dejadas por esta segunda intervención quirúrgica fueron y han sido mucho más dolorosas para mí. Se me amputó alrededor de 10 cm de la mandíbula. — toda parte frontal del hueso. — El corte no cicatrizado cuando el implante del un asta de acero continuó abierto. Intentaron hacer un injerto con la piel de mi pectoral, pero no obtuvieron éxito. Dejando una cicatriz horrenda con cerca de 30% de diámetro en el pecho izquierdo, llevando con ella el pezón. Sólo dos años más tarde a través de una cirugía plástica fue finalmente cerrada, con otra agresión física, al quitar la piel del omoplata pasando sobre la clavícula hasta el anti-brazo derecho, y otra cicatriz de 22 cm. También fue removido el tendón del brazo derecho para injerto en el labio inferior para retención de alimento, ya que hasta agua, al ingerir, retornaba por falta de sustentación muscular en la boca. Alimentación sólo por sonda durante 18 meses. En fin, hoy me alimento sólo de vitaminas de fruta y sopa de verduras, todos líquidos, vía bisnaga, y o, biberón, como los bebés. Con la tráquea abierta a través de la cánula, por igual período, las cuerdas vocales atrofiaron, perdiendo la articulación de las palabras, perdiendo cerca del 80% de claridad en la voz. Bueno, como dije arriba, con otras palabras, pero que da en el mismo: ¡no hay bien que siempre dure ni mal que nunca acabe!

Luego de que todas esas molestias me dejan por lo menos me muevo, en 2016, gradué, también, en Historia, (vía EaD). Y auto-edité mis dos libros: una novela y uno de cuentos. Algunos cuentos míos ganaron premios en concursos literarios; otras tantas menciones honrosas; otros están editados en antologías diversas. Y por fin una cierta deshonra personal: yo que tenía el hablar como herramienta de trabajo me convertí en un precoz jubilado por invalidez.

Y para finalizar con un mensaje de optimismo; hagamos de cuenta que un ser supremo y poderoso nos da una compensación por todo lo mal que sucede con nosotros. Algo como: “Ven acá, tu vida está una mierda? Entonces toma aquí ese poder de curar y revivir para compensar”.

No importa donde usted se detuvo, en qué momento de la vida usted cansado. Reanudar es dar una nueva oportunidad a ti mismo, es renovar las esperanzas en la vida y lo más importante, creer en ti de nuevo !!! La vida tiene 4 sentidos: Amar, Sofrer, Luchar y Vencer. ¿Quién Ama … Sufrió. ¿Quién Sufre … Lucha. ¿Quién Lucha … Vence. Por eso Ame Mucho. Sofra Poco. Lucha Bastante. ¡Y VENGA SIEMPRE !!!