La glándula Tiroides se encuentra en la parte central de nuestro cuello. La misma se asemeja a la forma de una mariposa, conformada por dos alas, que serían los lóbulos derecho e izquierdo y la parte central llamada Istmo.

La glándula regula funciones esenciales en nuestro cuerpo como la frecuencia cardíaca, el tránsito gastrointestinal, la temperatura corporal y el peso entre otras.

Los nódulos en la glándula tienen una alta frecuencia en su diagnóstico, el cual ha aumentado en los últimos años debido a la demanda en estudios como la ecografía. Esta última es la mejor herramienta para estudiar los nódulos tiroideos. De estos últimos, solo un 5 % resultan malignos. Es decir que al momento que a un paciente le diagnostican ya sea por palpación o ecografia un nódulo, el 95% de los casos será benigno.

Como sabemos que un nódulo es maligno o benigno?

Una vez que tenemos el diagnostico de un nódulo (llamado bocio nodular no tóxico) según criterios como el tamaño y ciertas características pediremos una punción con aguja fina. Esto es un procedimiento ambulatorio en el cual se retira material con una aguja y se rescata líquido que tendrá células para ser analizadas en el microscopio y evaluadas según criterios para darnos a los médicos una clasificación llamada de Bethesda.

Con esta clasificación logramos 6 clases. Clase I y II, los cuales se controlan con una ecografia a los 6 meses, la clase III que no es definitoria de diagnostico y se controla con nueva punción en tiempo prudencial y las clases IV, V y VI que requieren conducta quirúrgica.

La punción no es definitiva de diagnostico, existen falsos positivos y la ultima palabra la tiene la anatomía patológica que será la pieza quirúrgica que se extraiga en la cirugía.

Es importante mencionar que hay distintos tipos de tumores de tiroides dentro de los que podemos citar al carcinoma papilar, folicular, medular y otros como anaplásico y linfomas; éstos se siguen de una manera distinta y la conducta terapéutica también será diferente. El carcinoma papilar es el mas frecuente, siguiendo el folicular y en casos sobre todo familiares el carcinoma medular, el cual es motivo de otro capitulo.

Una vez que tenemos diagnostico y conducta quirúrgica, cual es el siguiente paso?

Una vez que contamos con la anatomía patológica, podemos evaluar la necesidad de realizar tratamiento con iodo radioactivo, por suerte en los últimos años se ha revisado la indicación de la misma por lo que los endocrinólogos la prescribimos con mayor cautela.

El tratamiento con iodo radioactivo tiene indicaciones precisas que se encuentran dentro de consensos a nivel nacional e internacional.

El iodo radioactivo se ingiere por via oral y el paciente debe aislarse por un periodo promedio de 7 a 10 días. Este procedimiento se realiza bajos los efectos de la carencia de la glándula tiroides lo cual muchas veces puede producir síntomas en los pacientes. Hoy contamos con TSH recombinante para poder realizar el procedimiento sin síntomas de hipotiroidismo. (Consultar con el profesional si el paciente puede aplicar TSH recombinante).

Luego de los días de aislamiento (que sean necesarios) se realiza un rastreo corporal total, el cuál es similar a una foto para ver si el iodo radioactivo ha captado en alguna parte del cuerpo y en función de estos datos continuar con la evaluación del paciente.

Hasta ahora mencionamos la cirugía, el iodo radioactivo y nos faltaría la 3ra pata del tratamiento, la hormona tiroidea. Por un lado nos cubre de la carencia de la misma producto de la cirugía y por el otro, nos ayuda a tener una inhibición de crecimiento de células tiroideas en el cuerpo. A este tratamiento se lo conoce como tratamiento supresivo.  El objetivo primordial será tener al paciente con valores de TSH muy bajos generando un hipertiroidismo subclinico.

Si bien el cáncer de tiroides tiene un pronostico excelente en la mayoría de los casos, es importante el control de por vida, sobre todo los primeros 5 a 10 años luego de la cirugía.


Dra. Silvina Pozniak

Medica Especialista en Endocrinología y Diabetes
Docente Universidad de Buenos Aires
MN 114.386
drapozniak@gmail.com

Excelente información. Soy testigo real de cáncer de tiroides. Hace 7 meses me hicieron la intervención quirúrgica, la cual fue necesario retirar por completo la tiroides. Luego pasé por el examen de “centellograma”, resultando, sin evidencias de células cancerígenas. Debido al resultado, la endocrinóloga no vio la necesidad de realizar el tratamiento con iodo. Actualmente me encuentro tomando T4 y realizando exámenes de sangre, lo está medio complicado es el nivel de calcio. De todas formas, continúo muy atenta a cualquier síntoma extra…

Lourdes

Artigas, Argentina

Excelente información. Yo tenía hipertiroidismo en una eco me salió un tumor con tres nódulos y me mandaron tratamiento y desaparecieron en dos ocasiones, después me han hecho exámenes de sangre y me sale todo bien pero siempre me bajoneo porque pienso constantemente que puede volver a salir.

Nachito Murillo

Ecuador

Excelente información muy entendible la explicación publicada..
Felicitaciones!!!.

Liliana Vera

Vial Perito Moreno

Su información ha sido para mi sumamente didáctica e interesante muchas gracias!!!

Lidia Azucena Gimenez

Buenos Aires